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El Museo Franklin Rawson invita, en el marco de la Bienalsur y de la muestra del artista internacional Bill Viola, pionero del videoarte, a disfrutar de un ciclo de proyecciones que se compone de cuatro programas,  que ofrecen un recorrido antológico a través de nueve obras de su autoría, que completan y enriquecen la retrospectiva expuesta en sala 1 y 2, y que tenemos el placer de ofrecer desde el museo.

En los meses de agosto y septiembre se realizarán las proyecciones, en el auditorio del MPBA, a las 20hs y 21hs. Entrada gratis. 

Proyecciones: 

Programa 1

2 Jul | 9 Ago | 4 SEP – 20 hs.

El espacio entre los dientes [The Space Between the Teeth], 1976. De la colección de videos; Four Songs (4 canciones). Color, sonido mono, 9:10 minutos.

La estructura de El espacio entre los dientes (The Space Between the Teeth) es la del fenómeno acústico y dinámicas psicológicas de una persona gritando repetidamente a todo pulmón al fin de un corredor industrial largo y oscuro. La perspectiva de la cámara viaja por el largo del corredor y entra a través de los dientes de la persona  en movimientos que aceleran proporcionalmente al espacio de cada grito. Para las relaciones de tiempo fueron aplicados algunos cálculos, usando nuevas tecnologías para la edición digital con el fin de describir la aceleración y para articular una inversión con el fondo, en que una escena cotidiana de una cocina aparece progresivamente en contrapunto visual a los gritos. Al final nos acercamos a una canilla en primer plano que está goteando, una pausa breve antes de una transformación final de desintegración y destrucción, el mundo se convierte en una imagen y el agua se lo lleva en una ola.

Luz dulce [Sweet Light], 1977
De la colección de videos; Memory Surfaces and Mental Prayers (Superficies de la memoria y rezos mentales)Color,  sonido mono, 9:08 minutos

Varias situaciones y transformaciones de imágenes están organizadas sobre el tema central de la visión fototrópica de la polilla y su relación a la éxstasis de auto-aniquilación. Una polilla emerge de una carta desechada como el espíritu de un pensamiento muerto. La cámara se rodea de la llama abierta de una vela en una mesa, como un baile eufórico que marea. Unas polillas en un frenesí rodean una luz fuera del cuadro por abajo, y las huellas dejadas por sus caminos de vuelo graban fosfenos en el tubo de cámara con el cielo de noche de fondo, con humo levantando desde abajo mientras que se zambullen incontrolablemente en la luz ardiente. Alguien aparece en la distancia, acercándose siguiendo las huellas luminosas de las polillas, y es atraído de una manera inexorable a la fuente de luz y consumido.

Días antiguos [Ancient of Days], 1979-81
De la colección de videos, The Reflecting Pool—Collected Work 1977-80 (La pileta espejada—obras escogidas 1977-1980). Color, sonido estéreo, 12:21 minutos.

Una serie de cánones y fugas para video expresando la esencia del paso del tiempo. Ritmos diversos en tiempo natural y subjetivo tejiendo un complejo similar a una composición musical. El tiempo se convierte en fluidez para describir un mundo donde la destrucción, invertidamente, se convierte en creación, donde los patrones más grandes del cambio climático sobre la cara de una montaña despliegan dentro el tiempo de una fugaz acción humana, y los ciclos del tiempo elongan cada vez más de una manera inexorable, terminando en la escena silenciosa de una naturaleza muerta, en que la evolución natural restante esta restringida dentro de un marco de una foto colgada sobre la pared.

Himno [Anthem], 1983
Color, sonido estéreo, 11:30 minutos

Anthem (Himno) es originado en un solo grito penetrante emitido por una chica de once años parada en el hall reverberante de la Union Station en Los Angeles. El grito original de un par de segundos es extendida y ajustada con respeto a su tiempo para producir una “escala” primitiva de siete notas armónicas que constituyen la obra. Relacionado en forma y función a mantras religiosos, Anthem (Himno) describe una invocación al ritual contemporáneo centrado generalmente sobre el materialismo—la arquitectura de la industria pesada, los mecanismos del cuerpo, la cultura recreativa del sur de California, la tecnología de la cirugía, y su relación a nuestros miedos más primarios y profundos, la oscuridad, y la separación del cuerpo y el espíritu.

Portón de ángeles [Angel’s Gate], 1989

Color, sonido estéreo, 4:48 minutos

Una secuencia de imágenes individuales enfocadas en la mortalidad, la descomposición, y desintegración delineadas por largos y lentos fundidos a negro. Las secuencias de imágenes—unas frutas cayéndose de un árbol, una vela siendo apagada, una familia sacando una foto con flash—aparecen todas como una serie de inicios o miradas breves a los gestos esenciales de la naturaleza, los cuales – como los pensamientos – son destinados a desaparecer y desintegrarse, convirtiéndose en oscuridad y olvido. Los momentos más altos iluminan las constricciones sombrías de la memoria y el olvido como un bebé emerge al mundo frente a nuestros ojos y el ojo de la cámara se mueve por un túnel oscuro de cemento hacia las rígidas rejas de acero de un portón cerrado, donde pasa sin esfuerzo a través y dentro de un mundo brillante, liberado por el consumo, y una luz blanca saturada por su propia sobrexposición.

Chott el-Djerid (Un retrato de luz y calor) [Chott el-Djerid (A Portrait in Light and Heat)], 1979 Cinta en video, color, sonido mono; 28:00 minutes

Chott el-Djerid es un vasto lago salino completamente seco, situado en el desierto del Sáhara en Túnez, donde suelen producirse espejismos bajo el sol del mediodía. Allí, el intenso calor del desierto manipula, retuerce y distorsiona los rayos solares de tal forma que se ven cosas que no están ahí. Los árboles y las dunas flotan, las siluetas de las montañas y los edificios ondean y vibran, los colores y las formas se funden en una brillante danza. Los espejismos del desierto contrastan con las imágenes de inhóspitas praderas en invierno en Illinois y Saskatchewan, en Canadá, algunas de ellas filmadas durante una tormenta de nieve. Las condiciones climáticas opuestas generan una sensación similar de incertidumbre, desorientación y extrañeza.
A través de teleobjetivos adaptados para video, la cámara se topa con la última barrera de la imagen, el punto en el que la alteración de las condiciones normales o la falta de información visual, nos hacen reevaluar nuestra percepción de la realidad y reconocer que nos encontramos ante algo fuera de lo corriente, una transformación de lo físico en psicológico. Si creemos que las alucinaciones son una manifestación de un desequilibrio químico o biológico del cerebro, podemos pensar que los espejismos y las distorsiones provocados por el calor en el desierto son alucinaciones del paisaje. Es como estar físicamente dentro del sueño de otra persona.

Programa 2

3 Jul | 6 Ago | 6 SEP – 20 hs.

El Deceso [The Passing], 1991
En memoria de Wynne Lee Viola. Blanco y negro, sonido mono, 54:22 minutos

Una reacción personal a los extremos espirituales del nacimiento y la muerte dentro de la familia. Imágenes nocturnas y escenas debajo del agua en blanco y negro representan un mundo crepúsculo rodando en los límites de la percepción y la conciencia humana, donde las múltiples vidas de la mente (memoria, realidad y visión) se unen.

Programa 3

3 Jul | 6 Ago | 6 SEP – 21 hs.

Hatsu-Yume (Primer sueño) [Hatsu-Yume (First Dream)], 1981 Para Daien Tanaka. Color, sonido estéreo, 56 minutos.

Un viaje visual del ojo de la cámara moviendose por el paisaje de Japón, desde las áreas rurales del norte extremo, lugar de “la tierra de los muertos” en la montaña Osorezan hasta el bajo mundo nocturno y luminoso de las calles de Tokyo moderno. Este trabajo es estructurado con el ciclo de un día, la línea divisora de luz y oscuridad, lo antiguo y lo nuevo, naturaleza y ciudad, objeto y sujeto, pensamiento racional y percepción inconsciente.
Al final del video, después de una purgación a través de la luz y el color durante una inundación de una violenta tormenta de lluvia sobre el parabrisas de un auto, unos peces aparecen como tonos naranjas y dorados ondulando debajo de la superficie del agua. La consciencia incorpórea de la cámara errante finalmente se planta en las noches de las calles de Tokyo, cuando un sujeto emerge del paisaje urbano para encender una llama de fósforo. Pasando el resplandor de una luz brillante directamente a las lentes, él desaparece finalmente en las sombras nocturnas de un bosque de bambú, siguiendo el hilo plateado y violeta de un fosfeno desdibujandose en el tubo de la cámara.
La obra se despliega en tiempo aumentado como un trance visual sobre la luz y su relación con el agua y la vida, y también su complemento—la oscuridad o la noche y la muerte. Aquí, el video trata la luz como si fuese agua—se convierte en un líquido sobre el tubo de video. El agua sostiene el pez como la luz sostiene al hombre. La tierra es la muerte del pez. La oscuridad es la muerte del hombre.

Programa 4

4 Jul | 7 Ago | 3 SEP – 20 hs.

No sé a qué me parezco [I Do Not Know What It Is I Am Like], 1986. Color, sonido estéreo, 89 minutos

– El cuerpo oscuro [Il Corpo Scuro (The Dark Body)]
– El lenguaje de los pájaros [The Language of the Birds]
– La noche de sentido [The Night of Sense]
– Aturdido por el tambor [Stunned by the Drum]
– La llama viva [The Living Flame]

Esta pieza es una investigación personal de los estados internos y las conexiones a la consciencia animal que todos llevamos dentro. La obra se divide en cinco partes, y funciona como un mapa de la psiquis animal. Imágenes de animales median una progresión desde una etapa inicial de “puro ser” (Una manada de bisontes se mueve por un paisaje enorme y abierto, la cámara enfrente del ojo resplandeciente de un búho), procediendo por etapas de los órdenes físicos y racionales (un investigador está trabajando en su estudio, imágenes pasan los límites de la percepción titilando), finalmente llegando a un estado más allá de la lógica y las leyes de la física (Seguidores participan en un ritual hindú de caminantes sobre brasas, un pez sale volando de un lago de la montaña, volando sobre los puntos de los árboles hasta que termina descansando sobre el piso de un bosque de pinos.
Como una puerta al alma, la pupila del ojo ha sido hace mucho un objeto simbólico y poderoso en la búsqueda por conocimiento de uno mismo. El color del la pupila es negro. Es sobre este negro en que ves tu propia imagen cuando intentas ver tu propio ojo de cerca, o uno de otra persona. Es por este negro que podemos confrontar la mirada larga de un animal, parcialmente con miedo, con curiosidad, con familiaridad, con misterio. Nos vemos a nosotros mismos en sus ojos mientras sentimos la otredad irreconciliable de una inteligencia ordenada sobre un mundo que podemos compartir con cuerpo pero no con mente.

 

 

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