Chaplin entre el cine mudo y el sonoro

Desde el estreno de Luces de la ciudad pasaron cinco años antes de que Charles Chaplin lanzara otra película. Su éxito lo había llevado a pasar mucho tiempo presentando la película alrededor del mundo, no era algo frecuente en el prolífico autor.

Sin embargo, había otra razón de peso en este lapso en que Chaplin no se había sentado en la silla del director: el cine sonoro arrasaba en el mundo y a esa altura las pocas películas mudas que se hacían eran casi una curiosidad. El cómico sentía una gran duda respecto a la posibilidad de que su gran personaje, el vagabundo, pudiera imponerse en el cine sonoro y mas allá de que el film finalmente contaría con una imponente banda sonora muchos consideran que Tiempos Modernos es la última película muda de la historia del cine.

Chaplin había tenido mucho tiempo para pensar en su película, y hasta último momento jugó con la idea de que su personaje hablase. Existen pruebas de cámara que delatan como iba a ser la voz del vagabundo, pero tras un día de rodaje los resultados no le gustaron y retomó su idea original: la película iba a ser muda en plena retirada del cine silente.

No obstante, Chaplin no erradicó la voz humana de su quinta película. Para reforzar la idea de una sociedad fabril, le dio la palabra a las máquinas. Es así que se puede escuchar al jefe comunicarse con uno de sus empleados a través de una pantalla gigante para ordenarle acelerar la línea de producción.

Otro ejemplo es el aparato que habla por el vendedor de la máquina para comer que optimiza el tiempo de los trabajadores.

Si bien el personaje del vagabundo nunca habla, en Tiempos Modernos escuchamos  su voz. Es decir, por primera vez en más de dos décadas, el público consigue escuchar al vagabundo. Para mantener la capacidad de trascender idiomas, algo que permitían el cine mudo y la pantomima, Chaplin tomó una decisión astuta: el personaje entona la letra cantando en un idioma inventado.

La película y su contexto

Extenuado por el frenético ritmo de la cadena de montaje, un obrero metalúrgico acaba perdiendo la razón. Después de recuperarse en un hospital, sale y es encarcelado por participar en una manifestación en la que se encontraba por casualidad. En la cárcel, también sin pretenderlo, ayuda a controlar un motín, gracias a lo cual queda en libertad. Una vez fuera, reemprende la lucha por la supervivencia en compañía de una joven huérfana a la que conoce en la calle.

Chaplin en Tiempos Modernos va a escenificar una dura crítica a la mecanización industrial, y  la robotización del hombre que representaban en ese momento el fordismo y el taylorismo, dos modos de producción que dominaron la escena fabril de mediados del siglo XX. El primero, se refiere a empresas de producción a gran escala, con una alta división del trabajo y el crecimiento constante de los créditos al consumo. El segundo, a las ventajas que obtiene el patrón a partir del trabajo a destajo del obrero: realizar una labor en menor tiempo para obtener mayor ganancia, con base en la producción en serie; lo que, desde el marxismo se conoce como plusvalía; la diferencia entre el valor creado por el obrero y el salario que recibe.

En pocas palabras, el argumento del filme es la esclavización del hombre por la máquina. La máquina domina al hombre y lo destruye en vez de prestarle ayuda y servirle. No hay que olvidar que, para ese momento, todavía se sienten los efectos de la Depresión de 1929, es decir, la caída de la Bolsa en Wall Street, lo que trajo como respuesta el famoso New Deal o Nuevo trato del entonces presidente de Estados Unidos, F. D. Roosevelt.

Cuando se dice que Chaplin realiza Tiempos Modernos con una ambición mayor es porque, para buena parte de la crítica mundial, el tema que aborda en el filme es, en efecto, el más ambicioso de toda su carrera. En sus continuos viajes por Europa y en particular por Inglaterra, ha podido verse cara a cara con la miseria, el paro obrero y las plagas sociales que acompañan al nacimiento de una civilización altamente tecnificada.

De las varias películas de Chaplin tal vez esta sea la que mejor ha envejecido, su crítica al capitalismo sigue teniendo vigencia y su construcción episódica, se adapta de manera ejemplar a cierto tipo de cine más contemporáneo.

Sobriamente filmada con planos largos y luminosos, que logran potenciar y desarrollar toda la capacidad de Chaplin como comediante consigue un perfecto equilibrio, sobre todo en sus primeros veinte minutos con la vorágine de acontecimientos que propone la trama.

Por último, cabe acotar que a Chaplin en su momento se le acusó de plagio por copiar varios elementos de A Nous la liberté de René Clair, el genial director de Entreacto, pero todo acabó cuando Clair, al ser preguntado por el tema manifestó que en todo caso se sentiría honrado de que esto fuera así. Sabia decisión, toda obra se monta sobre una anterior y más allá de que Tiempos Modernos, tiene puntos en común con la de Clair, también es cierto que es muy superior, al punto de ser al día de hoy una de las películas más importantes de la historia del cine.


Dado que las películas que programamos y analizamos son de dominio público se sugiere acceder  a ella a través de alguno de los numerosos sitios de alojamiento de las mismas, poniendo su nombre en cualquier buscador.


Ficha técnica

Título original: Modern Times

Año: 1936

Duración: 89 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Charles Chaplin

Guion: Charles Chaplin

Música: Charles Chaplin

Fotografía: Rollie Totheroh, Ira Morgan (B&W)

Reparto: Charles Chaplin, Paulette Goddard, Henry Bergman, Chester Conklin, Stanley Stanford, Hank Mann, Louis Natheaux, Allan Garcia

Productora: United Artists

Género: Comedia | Sátira. Comedia dramática. Drama social. Trabajo/empleo. Cine mudo.


Trailer

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