Scarface

Scarface, es mucho más que un remake modernizado de la genial película dirigida por Howard Hawks en 1932; El film de Brian de Palma es una obra que se acerca y se despega del original obedeciendo solo a la lógica que emana de su propio universo ficcional, y es por eso, entre otras varias razones por lo que es una gran película.

No es lo que se pensó ciertamente al momento de su estreno, Scarface solo tuvo una crítica positiva al momento de su estreno en 1983, el resto de los medios la lapidaron.

No es raro, De Palma tuvo la osadía de meterse con una cinta emblemática y un personaje que forma parte del imaginario del ciudadano medio norteamericano, para subvertirlo de una manera brutal: Tony Camonte, ya no será esa representación ficcional del italoamericano Al Capone, el enemigo público número uno de la década del ’30, que en base a sus crímenes construyó un imperio en la ciudad de Chicago, bajo la sombra de la ley seca, sino un inmigrante cubano que recala en Miami y aprovechando las ventajas que le otorga un sistema corrupto ascenderá en la escala social hasta convertirse en el rey de la droga en EEUU.

 

Sinopsis

Tony Montana es un emigrante cubano frío e implacable que se instala en Miami con el propósito de convertirse en un gángster importante, y poder así ganar dinero y posición. Con la colaboración de su amigo Manny Rivera inicia una fulgurante carrera delictiva, como traficante de cocaína, con el objetivo de acceder a la cúpula de una organización de narcos.

 

Acerca de su génesis

Iván Reguera, en El cuarto poder detalla algunas curiosidades de la película que en cierto sentido la construyen. Nos basamos en su artículo para realizar una síntesis de su compleja génesis:

Todo comenzó cuando Al Pacino paseaba por Sunset Boulevard y vio que en un cine proyectaban Scarface de Howard Haws, el actor nunca la había visto pero recordaba una escena en donde un personaje jugaba con una moneda.

A Pacino le asombró la interpretación de Paul Muni y cuando salió del cine llamó arrebatado a su representante para proponerle una remake de la película, uno de los problemas era que desde hacía un tiempo rondaba el rumor de que Martin Scorsese quería hacer el remake con De Niro de protagonista, pero Pacino y Martin Bregman, su agente, se anticiparon y convocaron a De Palma para que la dirigiera.

Pensaron ambientarla como en la original, en el Chicago de la Ley Seca, pero De Palma lo rechazó y se bajó del proyecto. Sidney Lumet entró en el lugar de De Palma  y propuso ambientar la película en el Miami de los ’80 idea que le cerró al equipo y el por entonces novato Oliver Stone entró como guionista, trabajo que se tomó muy en serio, visitando Ecuador y Bolivia, donde conoció a verdaderos capos de la droga que sirvieron de base a su personaje.

En el guion de Stone el “sueño americano” está simbolizado en ese dirigible con un anuncio que reza “El mundo es tuyo”, mismas palabras que vemos al final sobre la piscina en la que Montana cae abatido, este letrero ya aparecía en la película de 1932.

El guion gustó a Pacino y a Bregman, pero no a Lumet a quien parecía demasiado barroco e irreflexivo, por lo que decide dar un paso al costado, regresando De Palma a la dirección, convencido por el guion de Stone sobre el cual trabajó cortando varias partes.

El rodaje fue complicado y tuvo que retrasarse, elevando el presupuesto de la película y debiendo De Palma, para terminar a tiempo, algunas unidades bajo el mando de otros directores. Como curiosidad podemos señalar que una de las escenas del ataque final fue rodada por un viejo amigo de De Palma: Steven Spielberg.

Con la película montada, De Palma tuvo que lidiar con los censores, que querían calificarla con una X, lo que la hubiera privado de una gran parte del público, logrando después de algunos cortes la R de Restricted, calificación que permite su visión a los mayores de 17 años o a menores de esa edad acompañados de un adulto.

Mientras en EEUU la crítica la destrozó, sólo Vincent Canby del New York Times, le otorgó una positiva, en Francia fue alabada incondicionalmente desde su estreno. Es de destacar que paradójicamente, los mismos críticos que la destrozaron en la década del ’80, pocos años después la reivindicaron como una de las grandes películas de gángters de todos los tiempos, y desde hace poco más de diez años el Instituto del Cine Americano aclamó Scarface como una de las diez películas más influyentes de la historia en su género.

Proponemos el ejercicio de ver las dos versiones de Scarface para  entender lo que debería ser una remake que se atreve con una película clásica. El filme de De Palma traduce al de Hawks para las nuevas generaciones y haciéndose cargo de la máxima «traduttore, traditore» entiende que si bien debe ceñirse lo máximo posible al texto original, la solución no se encuentra en copiar literalmente, sino que éste debe ser capaz de transmitir la esencia de la obra, la intención del autor original.

 


Dado que las películas que programamos y analizamos son de dominio público se sugiere acceder a ella a través de alguno de los numerosos sitios de alojamiento de las mismas, poniendo su nombre en cualquier buscador.


Ficha técnica

Título original: Scarface

Año: 1983

Duración: 163 min.

País:  Estados Unidos

Dirección: Brian De Palma

Guion: Oliver Stone (Novela: Armitage Trail)

Música: Giorgio Moroder

Fotografía: John A. Alonzo

Reparto: Al Pacino, Steven Bauer, Michelle Pfeiffer, Mary Elizabeth Mastrantonio, Robert Loggia, Miriam Colon, F. Murray Abraham, Paul Shenar, Harris Yulin, Dennis Holahan, Mark Margolis, Ángel Salazar, Arnaldo Santana, Pepe Serna, Michael P. Moran, Al Israel, Michael Alldredge, Ted Beniades, Richard Belzer, Tony Pérez, Garnett Smith, Gil .

Productora: Universal Pictures

Género: Drama | Mafia. Drogas. Remake. Crimen. Película de culto.


Trailer

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