A poco más de un año del fracaso de Celebrity, Woody Allen decide seguir la máxima de Hitchcock cuando las cosas van mal en el trabajo cinematográfico: “run for cover”. Así es en esta película que Allen se cobija en lo que mejor sabe hacer, una de sus comedias melancólicas y ligeramente trágicas que cimentaron su fama.

En Dulce y melancólico hay un doble “run for cover” por un lado la película es heredera directa de Días de radio, Disparos sobre Broadway o La rosa púrpura del Cairo. Y por otro en esta, el jazz que siempre usó en las bandas de sonido de sus películas ilustrándolas y dándole un no poco destacable valor agregado, acá se transforma en condición de posibilidad de la misma. Allen había usado también el recurso del falso documental en Zelig, pero en esta historia, lejos de ser un prodigio técnico como en la obra que cuenta la vida del camaleón estadounidense, el recurso aparece más medido y orgánico.

La historia cuenta la vida de Emmet Ray, un guitarrista de jazz tan virtuoso como imaginario que habría quedado en el olvido, entre otras razones, por sus escasos registros discográficos. Los testimonios del propio Allen, devoto apócrifo, y algunas autoridades en la materia, como Nat Hentoff, le dan a la narración visos de verosimilitud documental. Emmet es un artista genial, pero no lo que se dice una persona recomendable. En los comienzos del film lo vemos ganándose la vida como proxeneta o faltando a su propio concierto. Es frío, jactancioso, cleptómano. Se relaciona con una muchacha muda, primero, para después casarse, indolente, con una mujer sofisticada, con ínfulas de escritora. Pero lo único que realmente lo emociona es ver pasar los trenes, matar ratas y la música de Django Reinhardt, que puede escuchar durante horas con lágrimas en los ojos. El europeo Reinhardt es en realidad su doble, su contracara y también su condena. «Dicen que soy el mejor guitarrista -asegurará más de una vez Ray, con inobjetable pedantería-, aunque también está ese gitano que lo hace muy bien.»

Esta fascinación de Emmet con Reinhardt, es una de las delicias de la película, el protagonista, un eximio guitarrista, parece que nunca termina de disfrutar de su talento y de la música que crea porque se mantiene en un constante duelo imaginario con el guitarrista gitano, que ni siquiera sabe de su existencia.

Si el guión de Allen es notable no lo es menos su fantástica puesta en escena, la cámara ágil, la excelente fotografía de Zhao Fei, (D.F.de, entre otras, La linterna roja de Zan Yimou) y sobre todo una excelente marcación actoral, contando para el papel de Emmet, con un Sean Penn en estado de gracia y una adorable Samantha Morton, como su novia muda. 

Tal vez Dulce y melancólico sea una de las últimas grandes películas de Woody Allen, básicamente porque pisa en terreno firme, un terreno, que como buen amante del jazz, esta cimentado por esta maravillosa música. 

 

Acerca de la banda de sonido

Detrás de la banda sonora de Dulce y melancólico se encuentra el compositor norteamericano Dick Hyman, pianista de suave y clásico estilo, perfecto para el tempo de la película. 

Hyman, a lo largo de una carrera de 60 años, ha actuado como pianista, arreglista y, cada vez más, como compositor. Fue nombrado miembro de la National Endowment for the Arts Jazz Masters en 2017. Para  Woody Allen, aparte de la película que nos convoca, realizó las bandas de sonido de “Zelig” La rosa púrpura de el Cairo, Broadway Danny Rose, Stardust memory, Hanna y sus hermanas, Días de Radio, Disparos sobre Broadway, Todos dicen te amo, La maldición del escorpión de jade y Melinda y Melinda.

La película cuenta asimismo con canciones originales de Django Reinhardt, como Avalon o When Day is Done. Como asimismo algunos contemporáneos de este como Bix Beiderbecke, Sidney Bechet, Red Nichols.

El guitarrista que «dobla» a Sean Penn es el gran Bucky Pizarelli, guitarrista dueño de un estilo fuerte y contundente, que se destaca por un importante ataque de las notas y ha sido influenciado por músicos como Django ReinhardtGreen Freddie y George Van Eps.

 

Django Reinhardt

En 1930 Django Reinhardt era un prometedor guitarrista de veinte años. Dos cosas se cruzaron en su camino: el jazz norteamericano y Stéphane Grappelli. Respecto a lo primero, la música de América se filtró hasta Europa, el gitano se movía generosamente por los ambientes musicales de la zona y no tardó en toparse con ella y capturarla en sus oídos. Por su parte, el precoz violinista Grappelli uniría caminos con Django Reinhardt a poco de conocerlo. En alguna de sus dos cabezas, o un poco en ambas, germinó la inusual idea de unir sus instrumentos para formar un grupo únicamente de cuerda. Aunque atípico, con el tiempo se demostraría un buen invento. En 1934, Django y Grappelli formarían el exitoso Quintette du Hot Club de France.  La popularidad del Quintette prendió como la pólvora por toda Francia e incluso por el resto de Europa, siendo el trampolín de Reinhardt. Hasta 1939 Django, Grappelli, Joseph, Chaput y Vola ganaron mucho dinero y se hicieron realmente conocidos. Pero llegó la guerra y le dió un  duro golpe al grupo. Grappelli optó por quedarse en Londres y Reinhardt volvió a París. Finalizado el conflicto, Django viajó en otoño de 1946 a Estados Unidos invitado por músicos de aquel país. Tras una estadía de un año, en 1947 retornó a Europa y no volvería vacío. Se agitaban entre sus dedos los primeros coletazos del bebop, la corriente del jazz que verdaderamente revolucionaría el género. Django Reinhardt puso pie en París completamente obsesionado con Charlie Parker y Dizzy Gillespie. De vuelta en Francia, sin embargo, Reinhardt se fue volviendo cada vez más huidizo y caprichoso, incluso reacio al escenario. En la última etapa de su carrera, Django alimenta su reputación de artista atribulado y antojadizo. En 1949 grabaría su último y definitivo álbum, Djangology, la gema de su dispersa, precaria y mal documentada discografía. Muere a los 43 años cuando regresa a su casa de un recital.


Ficha técnica

Título original: Sweet and Lowdown

Año: 1999

Duración: 95 min.

País: Estados Unidos 

Dirección: Woody Allen

Guion: Woody Allen

Música: Varios

Fotografía: Zhao Fei

Reparto: Sean Penn,  Samantha Morton,  Uma Thurman,  Anthony LaPaglia,  James Urbaniak, Daniel Okrent,  Kellie Overbey,  Woody Allen,  John Waters,  Brian Markinson

Productora: Sweetland Films

Género: Comedia. Drama. Jazz. Música. Falso documental. 


Enlaces

Trailer

Django Reinhart

Bucky Pizzarelli

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