Corría la segunda parte de la década del 90, David Lynch se encontraba leyendo la novela “Night people” del estadounidense Barry Gifford, cuando unas palabras del escrito llamaron su atención: “lost highway”. Unos años atrás el director había filmado una adaptación de una de las  novelas de Gifford titulada La vida desenfrenada de Sailor y Lula, la cual bajo el título de “Corazón salvaje” había significado uno de los grandes éxitos de Lynch, y pese a las licencias que se había tomado con la novela, la relación con él entre ambos era excelente. Fue así que una noche el escritor recibió una llamada de Lynch proponiéndole que escribieran un guión juntos. Esta fue la génesis de Carretera perdida.

Carretera perdida es una de esas películas a las cuales se las ama o se las odia. No son pocos los seguidores de Lynch que la colocan en lo más alto de la obra del director, sobresaliendo en la trilogía de cine negro que conforman junto a Corazón salvaje y Terciopelo azul, pero sin lugar a dudas la película que nos ocupa es la más radical y revulsiva de las tres; Inclasificable, siniestra, extrañamente serena, también engañosamente frenética, alucinada, críptica e incomprensible, serían palabras apropiadas para describirla y aun así no estaríamos siendo generosos con la adjetivación de  esta película. La colaboración de Gifford con Lynch, nos lleva por senderos ante los cuales se abren infinitas posibilidades de lectura.

 

«Me gusta recordar las cosas a mi manera,

no necesariamente como hayan pasado.»

Fred Madison

 

Fred Madison, un saxofonista de jazz, vive en un estado de semifustración junto a su hermosa mujer. En esas condiciones los celos y el malestar se adueñan de su vida. Una mañana recibe un extraño mensaje, “Dick Laurent está muerto”. A partir de ese día empieza a recibir cintas de video grabadas por un desconocido que muestran su casa desde el exterior y que día a día se van adentrando cada vez más en su intimidad. En una fiesta conoce a un hombre misterioso quien le dice que se encuentra en su casa al mismo tiempo que está frente a él. Este hecho provoca una gran inquietud en Fred, quien a poco tiempo de este encuentro recibe la última cinta de video. En esta se ve a Fred junto a Renee, su esposa y ella está muerta. Fred cae preso y antes de ser ajusticiado por el crimen de Renee se transforma, dentro de su celda en otro hombre, Pete Dayton, un joven mecánico. Pete al salir de la cárcel, vuelve a su antiguo trabajo en un taller mecánico, donde entrará en contacto con el Sr. Eddy, un mafioso violento. La amante de Eddy, Alice, idéntica a Rennee, la mujer de Fred seduce a Pete. Acosados por Eddy, deciden robar a otro amante de Alice para, con el dinero, desaparecer donde el mafioso no pueda encontrarles.

 

 “Una historia debe tener un comienzo, un medio y un fin,

pero no necesariamente en ese orden.”

Jean Luc Godard.

No conviene avanzar en la trama más que lo que dice la sucinta sinopsis enunciada, porque develar la serie de bifurcaciones que acompañan a la misma dentro del espectro del film sería arruinar el goce del espectador. Si bien, la historia que Lynch nos cuenta es clara, (según los parámetros lyncheanos), es cierto que se necesita del trabajo del espectador para ordenarlos de forma comprensible. Esto en el caso de que se quiera hacer, porque en realidad, gran parte del poder hipnótico del film, se encuentra en su carácter poliédrico, tanto visual, como temática y narrativamente, aun cuando ante una primera visión, no comprendamos totalmente la trama de Carretera perdida la experiencia audiovisual es tan potente que difícilmente podamos olvidar esta película. Lynch apuesta por lo ominoso, lo siniestro, la irrupción de un elemento discordante dentro de la cotidianeidad que hace que ante nosotros se presente un abismo al cual difícilmente nos queramos asomar. El mal no está en Lynch en un espacio encantado ni en un monstruo acechante, sino dentro de nosotros mismos, y al tener una cabal muestra de su presencia, lo único que nos queda para no enfrentarlo es un frenético escape a través de una carretera perdida  hacia lo desconocido.

“El artista debe describir la vida interior, no la exterior. La abstracción es esencial para el creador. Permite al realizador franquear las barreras que el naturalismo impone. Permite a sus filmes ser no solamente visuales, sino espirituales.”

Carl Theodor Dreyer

 

El  psicoanalista esloveno Slavoj Žižek, en el documental The Pervert’s Guide to Cinema sostiene una interesante teoría de la película desde la disciplina que profesa, la cual recomendamos saltear si aun no se ha visto la cinta:

Lost Highway y Mullholland Drive son dos versiones del mismo film. Lo que hace a estos films tan interesantes, especialmente a «Lost Highway», es cómo sitúan ambas dimensiones, la realidad y la fantasía una al lado de la otra, horizontalmente.

Aquí tenemos el típico héroe gris de clase media alta casado con Patricia Arquette quien se encuentra aterrorizado por el enigma de su mujer, que no responde a sus avances. Cuando tienen sexo él fracasa miserablemente y lo único que obtiene de ella es una palmada en la espalda, un gesto de humillación absoluta.

Luego de asesinarla, en un acceso de frustración, el héroe ingresa a su espacio fantasmagórico en donde se reinventa no sólo a sí mismo, sino, además, a todo su entorno, y lo traslada al universo típico de un film noir.

La esposa del héroe, morena, se vuelve rubia. Aquí, en el espacio fantasmagórico, ella alaba al héroe su potencia sexual, etc… De manera que parece que el sueño es la realización de lo que buscaba. En la realidad el obstáculo era inherente: la relación sexual sencillamente no funcionaba. En el espacio fantasmagórico, el obstáculo está situado fuera de la relación: Mister Eddy, el amo de Patricia Arquette en el espacio fantasmagórico, se convierte en el obstáculo de la relación sexual. Los momentos más extraños ocurren cuando el espacio fantasmagórico se desintegra pero aún no hemos vuelto a la realidad. Este espacio intermedio, que no corresponde ni al espacio de la realidad ni al espacio fantasmagórico. Es un espacio gobernado por una violenta dispersión, por una confusión ontológica. Este es el momento más subversivo, aquí se expresa el verdadero horror de estos films.

Hacia el fin de este episodio fantaseado, cuando vemos el acto sexual, entonces también la mujer elude al héroe. Le susurra…»nunca me tendrás». Y en ese punto traumático somos arrojados nuevamente a la realidad, y el héroe se encuentra en el mismo callejón sin salida. Aquello de lo que el film trata realmente no es el héroe sino, por supuesto, el enigma del deseo femenino.”

Más allá de las elucubraciones de Žižek, que no dejan de ser un bienvenido aporte, lo cierto es que Lynch se niega a dar explicaciones de sus films y prefiere dejar todo librado a la libre reflexión del espectador.

El director norteamericano,  para construir su obra confía en el poder de la imagen, más que en la explicación de sus tramas y en ese sentido “Carretera perdida” se transforma en uno de los  ejemplos más acabados de su cine.

La potencia de sus imágenes, el acabado trabajo de sonido, la fotografía oscura y sugerente, y sobre todo la excelente marcación actoral en un elenco en el cual sobresalen Patricia Arquette en su doble papel de Renee – Alice y el excepcional Robert Blake como El Hombre Misterioso (Mistery man) hacen de esta película una experiencia audiovisual impactante. Hay directores que han reclamado como suyo, por la prepotencia de su cine,  el territorio de la realidad, otros el de los sueños, no caben dudas de que la obra de Lynch está formada por los rastros de nuestras mas lúgubres pesadillas.

 

La música de “Carretera perdida”

David Lynch siempre ha cuidado el aspecto sonoro de sus películas, hasta el punto de encargarse el mismo de la ingeniería de sonido de las mismas. “Carretera perdida” tiene una importantísima banda musical que tuvo por cierto más éxito que la película misma. En su momento la B.S. alcanzo el puesto siete en la lista de Bilboard llegando a vender más de 500.000 copias.

En este film, aparte de su habitual colaborador, Angelo Badalamenti, Lynch conto con la producción musical  del líder de “Nine Inch Nails”, Trent Reznor, quien le dio cohesión a una banda sonora de más de veinte temas de distinto géneros y músicos, entre los que se destacan David Bowie, Barry  Adamson, Marilyn Manson y sobretodo la banda alemana Rammstein

 


Enlaces

Trailer:

I Put A Spell On You – Marilyn Manson:

 


 Ficha técnica

Título original: Lost Highway

Año: 1997

Duración: 134 min.

País: Estados Unidos

Dirección: David Lynch

Guion: David Lynch, Barry Gifford

Música: Angelo Badalamenti

Fotografía: Peter Deming

Reparto: Bill Pullman,  Balthazar Getty,  Patricia Arquette,  Robert Loggia,  Robert Blake, Gary Busey,  John Roselius,  Michael Massee,  Richard Pryor,  Louis Eppolito, Jack Nance,  Lucy Butler,  Henry Rollins

Productora: Coproducción USA-Francia; Asymmetrical Productions / Ciby 2000; Distribuida por October Films

Género: Intriga. Cine negro | Drama psicológico. Thriller psicológico. Neo-noir. Surrealismo. Película de culto.

 


Fuentes

LOST HIGWAY

JAVIER AVILÉS VIAPLANA

Lynch por Lynch, editado por Chris Rodley

The Pervert’s Guide to Cinema, Sophie Fiennes

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